La falacia de las transacciones de suma cero

Una de las falacias más extendidas es la de las transacciones de suma cero, es decir, aquellas en las que lo que uno de los participantes gana el otro lo pierde. La realidad es que las transacciones económicas, siendo libres y voluntarias, no dejan a ningún participante peor de lo que estaba antes de realizar tales transacciones pues en caso contrario no las realizarían. El error viene dado al considerar que el dinero es riqueza y los bienes que obtenemos con el mismo no lo son.

Las implicaciones derivadas de este error han sido muy dañinas y se han producido con carácter general en los últimos siglos y en todos los rincones del mundo. Pensar que en cada transacción una parte gana y otra pierde induce a organizaciones y gobiernos a exigir y hacer políticas que traten de minorar la supuesta injusticia. Los resultados de tales políticas siempre fueron peores que el daño que se trataba de eliminar y muchas familias lo sufrieron. Políticas de alquileres máximos, salarios mínimos, precios del pan y la electricidad limitados por decreto, etc., supusieron, y aún hoy día suponen, la inactividad constructora de apartamentos de alquiler, el paro juvenil y de inmigrantes, la sobredemanda de productos y la interrupción de programas de inversión que mantendría tanto el estado de los apartamentos como el de la red eléctrica. Nadie duda de que algunos se beneficiarán de ello, pero no todos los que desean realizar transacciones de ese tipo. Es posible que algunos inquilinos se beneficien de las rentas limitas pero otros no encontrarán apartamento; es posible que haya trabajadores que vean sus salarios incrementarse hasta el salario mínimo, pero otros perderán el empleo o no lo encontrarán.

Nuestro trabajo y nuestros negocios no tienen como fin la obtención de dinero, salvo en el caso patológico del avaro, sino la de bienes y servicios que nos permitan una vida más cómoda y agradable. El dinero es un medio, es la forma indirecta de cambiar lo que ofrecemos a la sociedad por lo que recibimos de ella. La riqueza, por tanto, no está debajo de una piedra y se la lleva el que primero pasa por ahí y la ve. Cuando nos disponemos a realizar una transacción no sólo interviene la variable precio, sino el valor subjetivo que cada uno de los participantes da a los bienes que entregan y a los bienes que reciben. Cada participante recibe más valor que el que entrega. Las dos partes ganan y aumenta la riqueza para los dos.

Libros recomendados para este escrito:

Compártelo:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Furl
  • LinkedIn
  • Meneame
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • TwitThis
  • BarraPunto
  • blogmarks
  • Fleck
  • Live
  • Ma.gnolia
  • MyShare
  • N4G
  • NewsVine
  • Pownce
  • Print
  • Slashdot
  • YahooMyWeb
  • MySpace
  • Netvibes

 Powered by Max Banner Ads 
Esta entrada está fechada el 28 de Septiembre de 2008 y archivada en Libros. Puedes seguir los comentarios mediante RSS 2.0. También es posible dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio blog.

Una respuesta a “La falacia de las transacciones de suma cero”

  1. DanielBiblia a 7 de Mayo de 2010 at 18:00

    Existe el concepto de la “asimetría de la información”. Históricamente se indica el caso de los nativos que cambiaron (transacción) amplios territorios por bagatelas que los deslumbraron y que en ese momento les parecieron muy valiosas, pero de la que poco después se desencantaron. Se puede decir que habría aquí una suerte de paternalismo, y sería cierto. El paternalismo no se debe desdeñar en forma tajante, sino restringirlo a casos espcíficos.

Deje una respuesta

Tiene que entrar como logged in para dejar un comentario.

Publicidad


 Powered by Max Banner Ads 

Conferencia del profesor Jesús Huerta de Soto (1 de 6)

tp